Aviso Nueva Seccion

A partir de este día damos la bienvenida a una nueva sección con temas sociales que serán tratados con nuestra psicóloga y amiga, la licenciada en Psicología Clínica María Francisca Amado Figuera, quien con gusto tratara sus dudas o temas a sugerir, los cuales puede proponerlos a través de nuestro correo electrónico: laperladeldesierto1@hotmail.com

martes, 21 de febrero de 2012

Las grandezas de Dios son para compartirse


No cabe duda que la misericordia de Dios es grande cuando la vez reflejada en alguna situación de peligro, tal y como nos sucedió a mi padre, un acompañante y a su servidor, ya que estuvimos a punto de volcarnos, pasando por nuestra mente en fracción de segundos varias interrogantes, como que fin tendríamos su nos hubiésemos volcado?, o que quizás no estaríamos contando esta breve historia. 

Lo que nos paso la tarde de este lunes, sin duda es para contarse, a la vez de dar de nueva cuenta las gracias a Dios por permitir que no nos pasara absolutamente nada de lo que pudo haber culminado en una tragedia, ya que el día de ayer por la tarde mi padre me pidió que lo acompañara a acarrear un viaje de tarimas que iban destinadas a un campo esparraguero de la región, las cuales traeríamos de un lugar cercano a la región conocida como El Plomo. 



Salidos al lugar donde traeríamos la madera, pero cual era nuestra sorpresa lo que nos sucedería momentos después de traer el flete, después de caminar varios kilómetros por terracería por el camino al Plomo ya de regreso, primeramente, nos paso un pequeño percance, ya que el remolque que traíamos cargado se nos despego del carro quedando varado sobre el camino. Ya que logramos instalarlo de nuevo al pick up en el que íbamos, seguimos nuestro camino, una vez que llegamos al entronque con la carretera Internacional, tomamos con dirección a Caborca cuando al caminar apenas escasos 5 kilómetros, justo a la altura del kilometro 132 entre Caborca y Sonoyta, el remolque se descontrola debido a que se reventó una llanta, lo que ocasiono que el pick up en el que viajábamos también se descontrolara llevado el carro de un lado a otro de la carretera por el peso de la carga en el remolque, circulando en descontrol en dos ruedas, donde creíamos que vendría la volcadura, que pudo haber tenido, quizás, un final trágico. 

Al instante sentimos como el carro se estabilizó de una manera casi inexplicable, saliendo proyectado debajo de la carretera, mientras que mirábamos como el remolque nos rebasaba recostado, esparciendo las tarimas a lo largo y ancho de la carretera. Inmediatamente dimos gracias a Dios por permitirnos estar a salvo del percance, donde constatamos nuevamente, como creyentes de su Palabra, que la grandeza de Dios es infinita. 

A la vez, en nombre de mi padre, el joven que nos acompañaba y un servidor agradecemos a los amigos que inmediatamente de aprestaron o se comunicaron para saber que había ocurrido, al buen amigo Marcos López que llego al lugar para prestarnos auxilio, a la Policía Federal de Caminos quien nos brindo el apoyo en la vialidad y estuvo al pendiente, y a los buenos muchachos de Cruz Roja Caborca, quienes preocupados acudieron al lugar para verificar que no hayamos sufrido lesión alguna, por eso es que me llena de alegría escribir esta pequeña vivencia de la cual fuimos testigos de la mano de Dios a través de la familia y amigos que estuvieron al pendiente. 

Mil gracias. 

Su amigo y servidor Rafael León Pineda “el pollo policiaco”