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viernes, 7 de diciembre de 2012

Los almacenes de trigo de Caborca



Crónica
Los almacenes de trigo de Caborca: Ayer pujanza, hoy peligro

*IMAGENES DE LA CRONICA EN WWW.FACEBOOK.COM/LaPerladelDesierto*

Por Rafael León Pineda
Acompañado de mi padre, la visita a los almacenes de Sociedad de Sociedades se convierte en un paseo entre el pasado y el presente gracias a la memoria que ahora me relata y disfruto.

Me cuenta que filas de camiones llegaban con el trigo de la región para que los trabajadores lo guardaran en los depósitos; el ferrocarril salía cargado con toneladas del grano y la gente aprovechaba los temporales para acercarse a los camiones y vender tacos, tortas y refrescos. Familias caborquenses tenían una alternativa para la economía familiar, incluido el trabajar en la carga y descarga del trigo.


Hoy les llamamos antiguos almacenes de trigo de Sociedad de Sociedades, su auge en la década de los 80 hasta principio de los 90, queda en la memoria de mi padre y de muchos que vivieron esa productiva etapa en nuestra tierra.

Peligro es la palabra que uno piensa ahora. Al quedar abandonados los almacenes quedaron abiertos en la superficie. Una fosa de casi 20 metros de profundidad, es una posibilidad para la muerte. Asomarse por curiosidad podría ser fatal. Pero la tentación está a la mano.

Estudiantes menores de edad se dirigen a las escuelas cercanas y a la Casa de la Cultura. Cortar camino es encontrarse con el paisaje desolador del olvido, pero también con la invitación a probar, conocer, lamentar…

El lugar está abandonado. Sin embargo hay huellas de vida. Los jóvenes han encontrado en las láminas un espacio para decir con líneas lo que quieren. La profundidad ha sido un reto más que un impedimento. Los almacenes que en su tiempo fueron utilizados para depositar toneladas de trigo, ahora lucen destrozados. La noche ha sido el momento propicio para llevarse láminas y fierro, que son vendidos en las recicladoras cercanas por unos cuantos pesos. Todo sea por llevar monedas a casa o tener para seguir la fiesta.

Las bodegas ubicadas al lado este del almacén, se aprecian grafiteadas, prácticamente destruidas; las laminas que cubrían el techo han sido desprendidas, quizás para venderlas por unos cuantos pesos.

Subir a lo alto del almacén, es encontrarse un canal de acero, con una banda que extraía el trigo desde donde era descargado por una rampa en el camión, para transportarlo en el interior del almacén donde sería depositado. Desde lo alto el panorama también es atestiguar el daño que han sufrido algunos motores, quizás en la intención de venderlos en la chatarra.

Son años de abandono, uno de los principales motores en la ciudad en materia de empleo ha quedado en el olvido, ahora es un espacio de tránsito para vagabundos, un peligro para los curiosos, un hogar para muchos que buscan dormir en las noches. Muchos han sido rescatados por los bomberos voluntarios, ¿cuántos más caerán?

La Casa de la Cultura Abigael Bohórquez tiene como vecinos las ruinas de Sociedad de Sociedades y personas que pasan bajo los efectos de sustancias alucinantes, como resistol o pintura. ¿Será que la administración del alcalde Francisco Jiménez hará la diferencia? Esperemos que sí.



Los abandonados almacenes donde los indigentes se ven como hermanos

Caminamos por los alrededores de los almacenes de Sociedad de Sociedad hasta el lugar donde se refugian unos indigentes, quienes entre una paredes casi destruidas se reúnen para compartir los alimentos que recabaron en los tambos de basura por fuera de algunas tiendas comerciales; ahí nos recibe una persona morena, de bigote, con un bote de plástico en el que en su interior inhala pintura, el cual se presenta como “el tipilon” quien se encuentra con cinco compañeros mas, dos de ellos compartiendo una botella de caguama, mientras que otro sentado en una cubeta inhala pintura del interior de una bolsa de plástico.

“No somos delincuentes ni hacemos daño a nadie, aquí nos deja la policía que nos quedemos para no andar molestando en las calles de la ciudad, y aquí nos reunimos y compartimos de lo que traemos”, nos dice un joven de camiseta blanca conocido entre sus amigos como “el Nayarit”, por ser originario de ese estado; a quien con escasas piezas dentales se nos acerca para conversar junto con su compañero “el Chiapas” quien dice que salió junto con el de la cárcel porque la policía los agarro fumando marihuana.

Entre paredes pintadas con grafiti, expresando mensajes de aprecio, insignias de haber prendido una fogata, iniciales, nombres de ciudades o personas que han llegado hasta estos lugares, el pequeño grupo de personas se encuentra en la hora de la comida, al estar compartiéndose lo que recabaron de algunos tambos de basura, o con lo que se ganaron limpiando vidrios o carros en algunos estacionamientos de puestos comerciales.

Al oír las platicas de sus compañeros, “el vicam”, como le dicen, por ser oriundo del municipio sonorense que lleva el mismo nombre, se asoma entre un pasillo con una mirada que expresa desconfianza; al oír las conversaciones se acerca y se une a la plática acompañado de un pan que trae en sus manos, donde nos muestra el pasillo que e sutilizado como dormitorios por las noches, con unos trapos que fingen como cobijas, entre unos ladrillos que sirven para acomodar algún traste y ponerlo a la lumbre, al final a un costado de su tendido están una par se veladoras que le prenden de la virgen de Guadalupe y san judas para que los proteja de cualquier peligro y les conceda un trabajo para ganarse unos pesos.

La realidad es que jóvenes como ellos pasan a diario en el tren en su paso por Caborca, donde al no tener donde guarescerse de la noche recalan a los antiguos almacenes que se han convertido en este muladar, viviendo en la discriminación, teniendo como único alimento lo que recolectan en las calles luchando por sobrevivir diariamente, esperando sean tomados en cuenta por la sociedad, y no ser vistos como personas agresivas solo por padecer una adicción.

Antes de retirarnos y solicitarles una foto  se sientes alagados por ser tomados en cuenta como personas que son, con sus defectos por las adicciones, o por no contar con una vestimenta digna, pero con ganas de salir adelante…fue así como nos recibió “el tipilón”, no sin antes enviar una sonrisa y unos gestos ante la cámara, al igual que “el mudo”, el Alex quien es originario de centroamericana, Everardo conocido como “el vicam”, Luis Alberto “el Chiapas”, José Ramón Reynoso “el Nayarit”.